En el asiento del conductor

Esta es la historia de una persona estresada y que estaba conduciendo pegada al vehículo de adelante, mientras iban por un bulevar de mucho tráfico. Dama conduciendo furiosaCuando el hombre que iba conduciendo adelante aminoró la marcha ante una luz amarilla para después detenerse, la mujer tocó la bocina, despotricando y gritando con frustración al tiempo que gesticulaba con ira. Mientras estaba echando pestes, escuchó un golpecito en su ventana y al levantar la vista se topó con el rostro de un oficial de policía, quien le ordenó salir del automóvil con las manos arriba. La llevó a la estación de policía y la colocó en una celda temporal.

Una hora después, el oficial regresó y dijo:

«Lo siento señora. Éste ha sido un gran error. Cuando me detuve detrás de usted, noté el porta-placas de su matrícula que decía ‘¿Qué haría Jesús?’ y la pegatina en su parachoques que decía ‘Sígame a la escuela dominical’. ¡Asumí que el automóvil había sido robado!»

A Satanás no le importa demasiado si eres cristiano mientras que no actúes como uno. Si él puede hacer que vivas siguiendo sus señales, puede hacerte daño y desarmarte todo el tiempo y deshonrar el nombre de Cristo en el proceso.

En vez de ello, Jesús llama a los creyentes a ser «sal» y…

«a sí alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» – Mateo 5:16.

Con Jesús en el asiento del conductor de nuestras vidas, podemos hacer resaltar el amor y la gloria de Dios. No dejes que Satanás maneje los detalles de tu vida.


– Tomado de la Nota Pastoral, Boletín Informativo del 06 de Marzo del  2008.

Claves: testimonio, ser luz

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