Jesús oraba por sus Discípulos

 

Cuando leemos la Palabra de Dios, el Espíritu Santo habla a nuestra vidas. Hay distintos temas, por los cuáles, el Señor desea hablarnos. Una de esas áreas, que Él nos habla y dió ejemplo es cuidar los Discípulos que Él ha confiado en a nuestras manos.  Con buen tiempo y en tu lugar adecuado, lee el siguiente pasaje bíblico. Tan solo mira el ejemplo que Jesús nos da del como cuidar a nuestros discípulos:

 

Juan 17:6-19 – Discípulos de Jesús

Jesús ora por sus discípulos - Juan 17:6-19

 

6 »A los que me diste del mundo les he revelado quién eres. Eran tuyos; tú me los diste y ellos han obedecido tu palabra. 7 Ahora saben que todo lo que me has dado viene de ti,

8 porque les he entregado las palabras que me diste, y ellos las aceptaron; saben con certeza que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

 

En la oración de Jesús al Padre Celestial, ¿puedes sentir el corazón de Jesús clamando por sus discípulos? Jesús sabía que se había cumplido un ciclo, según el propósito que había en las vidas de cada uno de ellos. A sus discípulos, los había llamado, instruido, probado, cuidado, amado, hasta transformarlos, como dice la Palabra, “en nueva criatura“. Terminaba una etapa pero iniciaba otra, en la cuál, sus discípulos enfrentarían nuevos con retos.

Jesus lava los pies a sus discípulos

Jesus lava los pies a sus discípulos

9 Ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado, porque son tuyos.

Los discípulos que Dios ha puesto en tu vida, no te pertenecen, :-) son propiedad del Padre Celestial. Por la Gracias de Dios, El Señor permitió que llegaran a tu vida para que seas un “canal” y les ayude a crecer en la vida cristiana. Hoy puedes tener un grupo de discípulos y en el futuro tendrás un grupo de personas nuevo. Recuerda que ellos “crecen” espiritualmente, tal como te sucede a ti.  Luego, ellos van a hacer lo mismo que tú, van a tener sus discípulos.

 

10 Todo lo que yo tengo es tuyo, y todo lo que tú tienes es mío; y por medio de ellos he sido glorificado.

11 Ya no voy a estar por más tiempo en el mundo, pero ellos están todavía en el mundo, y yo vuelvo a ti. Padre santo, protégelos con el poder de tu nombre, el nombre que me diste, para que sean uno, lo mismo que nosotros. 

12 Mientras estaba con ellos, los protegía y los preservaba mediante el nombre que me diste, y ninguno se perdió sino aquel que nació para perderse, a fin de que se cumpliera la Escritura.

Jesus Comparte con sus discipulos

Jesus Comparte con sus discipulos

Jesús clama por ellos y dice, “yo vuelvo a ti pero ellos quedan en este mundo“. Un padre piensa primero en sus hijos y luego en sus necesidades. Jesús había compartido mucho tiempo con sus discípulos. Conocía muy bien sus fortalezas y debilidades.  Los amaba a todos y sabía que sus discípulos iban a dar sus primeros pasos ministeriales.  Tenían que enfrentar a este mundo  y necesitaban en todo tiempo al Padre Celestial, para cumplir la Misión de cada uno de ellos en esta tierra.

 

13 »Ahora vuelvo a ti, pero digo estas cosas mientras todavía estoy en el mundo, para que tengan mi alegría en plenitud.

14 Yo les he entregado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

15 No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno.

16 Ellos no son del mundo, como tampoco lo soy yo.

Los Hijos de Dios estamos temporalmente en este mundo. Estamos en este mundo  pero no le pertenecemos. El mundo cambia constamente pero Dios y su Palabra permanece Fiel y por siempre. Nuestro destino es la patria celestial.

 

17 Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad.

18 Como tú me enviaste al mundo, yo los envío también al mundo.

19 Y por ellos me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

Santificar significa “apartar“, hacer Santo. Jesús les había hablado a los discípulos: “En este mundo afrontarán aflicciones, pero anímense! Yo he vencido al mundo. Juan 16:33 NVI“.  Los discípulos estaban listos para ser enviados. Lo que Jesús había recibido por parte del Padre, lo estaba compartiendo con ellos para que hicieran nuevos discípulos.

Jesús es el Maestro de maestros.  Y nos enseña como trabajar con las personas que Él nos ha encomendado. Un discípulo puede ser tu padre, madre, hermanos, compañeros de trabajo o colegio, equipo de fúbol, cliente o personas que Él mismo ha enviado a la congregación. Realiza con mucho amor y dedicación el trabajo que Él te dió. Conquista personas para el Reino de Dios, enséñales el Camino a la Verdad, capacítalos, entrénalos, y envíalos a realizar el mismo trabajo que  Jesús nos encomendó. Y aún estando ellos lejos, siempre ora por ellos tal como Jesús nos lo enseñó.

 


12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
Juan 14:12Reina-Valera 1960 (RVR1960)

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